Caminando por la senda de los dinosaurios

Madrid, 29 de marzo de 2011. José Antonio Osorio Rodríguez , redaccion opiniondigital.esjoseantonio@opiniondigital.es

Últimamente no deja de asaltarme la idea de que los occidentales estamos en una especie de vía muerta. Estamos decididos y abocados a la extinción. Somos un proyecto biológico agotado. Estamos viviendo en los últimos tiempos una serie de ataques generalizados contra la sociedad civil por parte de las élites políticas, económicas y financieras para desmantelar total y absolutamente el llamado estado del “bienestar” y retrotraernos al Siglo XIX, en materia de derechos laborales y sociales. Diría que hasta las libertades más básicas peligran ostensiblemente, de acuerdo a la deriva que van tomando los acontecimientos mediante crisis y guerras prefabricadas, siguiendo “la doctrina del shock” (1) o “El Capitalismo del Desastre”, tal y como recoge la periodista y escritora canadiense Naomi Klein (2), autora de ésta y otras obras como “El poder de las marcas” y “Vallas y Ventanas: Despachos desde las trincheras del debate sobre la globalización” (todas ellas publicadas en España por la editorial Paidós).

  Frente a esto observamos que en algunas sociedades el pueblo comienza a alzarse y se rebela, tal y como está sucediendo en todo el mundo árabe, la India y empieza a moverse algo también China, cuyos dirigentes han comenzado a manifestarse muy nerviosos últimamente. Europa y los EE.UU son la excepción, pese a la mayor pérdida de libertades y derechos relativa. 

  Vamos a ver desaparecer, si no se hace algo al respecto, cualquier vestigio de protección social duramente conseguida a lo largo del pasado siglo, a un alto coste, de un plumazo. Salvo en Grecia, Francia e Islandia, que vive una auténtica revolución silenciada por unos medios de prensa que, desde que se concentraron en unas pocas manos, -ya no existen como tales y pasan a ser órganos de entretenimiento y propaganda al servicio de su dueños-, no hay un movimiento popular organizado capaz de plantarle cara a los acontecimientos.

En España vivo con asombro cómo un supuesto gobierno socialista toma una serie de medidas que ni siquiera el mayor neoliberal sobre la tierra, en sus sueños más lúbricos, se atrevería tan siquiera a plantear, incluso en contra de toda lógica. Las pensiones no están seguras y mucho menos cuando se pretende su privatización y que sean gestionadas por entidades financieras, de cuyo “buen hacer” hemos tenido tantas muestras que están grabadas en nuestra más reciente memoria. Se pretende privatizar las Cajas de Ahorro para que se desvirtúen y pierdan la función para la que fueron creadas, que acabarán en manos de los bancos que, a fin de cuentas, son los que han creado la situación y de la que, aún para colmo, saldrán beneficiados. Adiós a la obra social estatutaria de toda caja de ahorros.

  Los sindicatos de clase, demasiado dependientes de los partidos políticos sin capacidad de maniobra ni voluntad de tenerla, vistos los últimos acontecimientos, se han encuadrado bajo las banderas del ultracapitalismo y clavado un puñal en la espalda del pueblo, al que han traicionado. No me sorprende tanto esto, ya que la codicia humana  siempre ha dado muestras de este tipo, no olvidemos que Judas era también un apóstol pero por 30 monedas ya sabemos lo que hizo. Los referidos Sindicatos han cobrado una tarifa más alta, pero en esencia es el mismo hecho y el pueblo acabará, si se deja, “hecho un cristo y crucificado”.

Lo realmente sorprendente es que nadie hace nada. A veces, alguien gruñe un poco en petit comité, como el chucho que, cuando ve acercarse al perro grande y malo, corre con la colita entre sus patas traseras a olerle el culo sin darse cuenta de que si toda la jauría se va a por el perro malo, se lo merendarían en ese mismo instante.

  Esto me lleva a una reflexión que me hice, hace ya algún tiempo, y que aparté de mi mente porque no quería aceptar la conclusión a la que me llevaba. Estamos abocados a nuestra extinción a nivel supraconsciente. Quizás, por decisión de ese Yo Superior de nuestra raza, hemos llegado a un punto en que ya no podemos hacer nada más por nuestra especie o lo que hacemos es tan lesivo que se ha tomado la decisión final de aparcarnos en la “vía muerta” de la extinción. No parece interesarnos nuestra supervivencia futura, nos importa un pito el mundo que vamos a dejar a nuestros descendientes. Estamos inhabilitados incluso para algo tan elemental como la lucha por la propia supervivencia. De hecho ni tan siquiera tenemos “crías” para renovar las siguientes generaciones.

España es el paradigma de esta situación: Hasta la masiva afluencia de inmigrantes, al abrigo del auge del ladrillo, demográficamente estábamos en crecimiento cero y bajando, apenas podíamos proceder a una renovación generacional. El posterior repunte de las estadísticas de natalidad se debe a esos nuevos ciudadanos, llegados desde todas las partes del mundo, que no por parte de los nativos, dirigiéndose irremisiblemente a una sociedad envejecida. Cuando voy a llevar o recoger a mis hijos al colegio rara vez observo madres jóvenes españolas de origen. Las que veo son inmigrantes o nacionalizadas de adopción. Observo el número de hijos cuando llevo a los niños al pediatra y veo a pocas españolas con más de dos hijos, mientras que las demás tienen tres ó más.

  Algo así históricamente sucedió al final del Imperio Romano, previamente a su caída final. En aquel caso, los bárbaros renovaron la sangre ya agotada del mundo clásico y perduró su esencia hasta nuestros días. Actualmente, todo el sistema ha degenerado a extremos inasumibles debido a haber tirado la toalla en la lucha por un futuro que no parece importarle prácticamente a nadie. A veces, por motivos nimios o de segundo orden, hay tímidos amagos de insubordinación que no terminan de progresar, como retazos que resultan en “arreones de manso” de los que antaño eran auténticos “toros de lidia”, que avergüenzan la memoria de los que lucharon por un futuro mejor y pagaron un alto precio por ello.

Algunos dicen que las actuales condiciones no son proclives a una natalidad elevada, y yo les digo que no son mucho mejores las de las madres inmigrantes, que no viven en una dimensión paralela, ni las de nuestras abuelas y, sin embargo, ahí está la evidencia en las estadísticas y lo que vemos en la calle. ¿Somos un proyecto biológico agotado? ¿Como pueblo hemos decidido desaparecer en unas pocas generaciones? Quedarán personas viviendo en estas tierras, pero serán de otra sangre nueva y más vigorosa que asimilarán algunas cosas de nuestra esencia (esperemos que sepan escoger las adecuadas).

  No desaparecemos por una degeneración física. No es una continua endogamia de sociedades aisladas o racistas que degeneran biológicamente, que con un aporte de sangre nueva se podría superar. El problema es mucho más grave, es un caso de degeneración espiritual que le impide actuar ni tan siquiera para intentar las más elementales acciones por la supervivencia y que, si no es por esta causa, no tiene explicación. Europa se muere vieja y estéril después de crear una “civilización” basada en el egoísmo, la dominación y la codicia. Debe dejar paso a otra nueva basada en conceptos radicalmente distintos, si no quiere acabar repitiendo la historia nuevamente, que nos pondría de nuevo en la tesitura de la extinción o de la autodestrucción. ¿Existe una tercera vía? ¿Podemos invertir el proceso? ¡Ojalá!, pero necesitamos regenerar la fuerza espiritual de Europa Occidental y proveernos de una energía vital nueva que nos lance a un renacimiento alquímico como entidad evolucionada, con conceptos y modos nuevos.

Esperemos que nos llegue esa nueva energía espiritual bañe a la vieja Europa y la renueve, ya que si la rechazase el único camino que le quedaría sería andar la vía de la extinción por la senda de los dinosaurios.

Quiero y necesito creer en ello y es indispensable hacer ese trabajo por nosotros, nuestros hijos, el resto de la humanidad y el propio planeta.

José Antonio Osorio Rodríguez

(1) http://es.wikipedia.org/wiki/La_doctrina_del_shock

http://www.naomiklein.org/shock-doctrine/materiales-espanol

(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Naomi_Klein

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