Realidades paralelas

Madrid, 8 de mayo de 2011. José Antonio Osorio Rodríguez, redaccion opiniondigital.es,joseantonio@opiniondigital.es

Allí estábamos personas de todas las edades, pero predominaban los jóvenes, que en principio no nos manifestábamos en pro de una ideología concreta, pero que compartíamos un espíritu libertario.

Las reacciones en los medios han sido surrealistas, las interpretaciones de los representantes de los partidos y tertulianos a sueldo, una auténtica locura, cargadas tanto de rabia como de miedo.

Contrasta todo esto enormemente con las noticias que aparecen sobre la “revolución española” en los medios de prensa Realidades paralelas: La de los que estuvimos en Sol y el cuento de los medios de comunicación.

Estuve en la concentración de Sol en Madrid y pude darme cuenta de que algo realmente nuevo estaba sucediendo allí.

No puedo dejar de hacer notar que aquella concentración nos atrajo a muchos, que vimos el reflejo en España de lo que fueron las revoluciones de Túnez y Egipto o de Islandia.

Allí estábamos personas de todas las edades, pero predominaban los jóvenes, que en principio no nos manifestábamos en pro de una ideología concreta, pero que compartíamos un espíritu libertario lejos de dogmatismos o posiciones totalitarias de ninguna clase.

Somos una gran multitud de personas buscando una regeneración política y democrática que quiere reincorporar la ética y la verdadera justicia social a la política y a la empresa. Desengañados del actual sistema, que aparenta ser democrático por fuera, pero es como un huevo podrido que, en cuanto se le ha desquebrajado un poco la cáscara, ha empezado a apestar dejando ver la podredumbre que contiene.

Reconozco que, cuando aparecí por allí, me movía más la curiosidad y la desconfianza hacia aquella iniciativa que ninguna otra cosa y decidí sumergirme entre todas aquellas personas, cada una con su personalidad, sus ideas, proyectos de futuro, etc. Todos distintos, pero con el convencimiento común de que hay que hacer algo para impedir que pinten de negro nuestro futuro otros individuos que ya se han garantizado el suyo dorado.

Observé a mi alrededor cómo toda esta multitud iba extendiendo lazos entre ellos y, de forma espontánea, establecían colaboraciones para hacer una carpa, colocar pancartas, forrar el suelo con cartones para los que quisieran quedarse a pernoctar, a colocar recipientes y bolsas para recoger las basuras, etc. Vi juntos trabajando al joven universitario y al punkie, al que tenía trabajo y al que no, todos unidos colaborando para que aquello saliese bien. Pude observar de primera mano alguna “maniobra” de algún grupo interesado y mercenario que aparecía por allí sin mostrar símbolos ni mostrar su naturaleza para, con disimulo, sacar su pancarta de repente y hacerse una foto, recogerla y salir pitando de allí (como en algunos eventos deportivos) intentando hacer ver que tenían algo que ver con nosotros, o acaso al servicio de otros que intentan relacionar este movimiento espontáneo de ciudadanos con ellos, para usarlo en contra de lo que está naciendo y que es una de las sucias tretas habituales de de esa mafia política que nos ha tenido engañados.

Una juventud pacífica que se esforzó en que no se produjese ningún tipo de incidente, no dejándose utilizar por grupos ni individuos concretos, que intentaban sacarse la foto o cabalgar a lomos de este nuevo movimiento popular, manteniendo controlada la situación en todo momento sin perderse nunca el buen ambiente y el deseo de ayudar.

Esto deja muy descolocados y nerviosos a los partidos políticos, empresarios, medios de comunicación oficiales, etc., es decir: el “orden establecido”, que no concibe que pueda nacer o existir absolutamente nada fuera de ellos o sin su control. Sobre todo porque este movimiento busca alterar radicalmente ese orden y devolver al pueblo el poder que le han secuestrado.

Las reacciones en los medios han sido surrealistas, las interpretaciones de los representantes de los partidos y tertulianos a sueldo, una auténtica locura, cargadas tanto de rabia como de miedo. Están asustados, por una parte, y desesperados, por otra, porque no saben cómo neutralizar o pilotar esta iniciativa que nace. Alternativamente, se ataca o se ningunea a este movimiento y se inventan o esparcen las más absurdas teorías e incluso las mayores indignidades. Buscan agradar al dueño del grupo mediático o al que mande en las instituciones de las que dependen. El cuarto poder, la prensa libre, desapareció con las grandes concentraciones de medios. Han dejado de ser periodistas, para convertirse en funcionarios interinos del aparato de propaganda oficial. De hecho, es evidente el funcionamiento de las consignas a la hora de silenciar ciertas cuestiones incómodas para el poder establecido, como la Revolución Islandesa, que ha “despedido” a su clase política, tiene a sus banqueros en búsqueda y captura por la Interpol y está en un nuevo proceso constituyente donde los partidos clásicos están fuera. Si se desea obtener información “no filtrada” hay que irse a los medios independientes y alternativos digitales que operamos por Internet. La televisión, la radio y la prensa clásicas, salvo algunas honrosas excepciones puntuales, hace tiempo que están alineadas con el sistema establecido y a sueldo del mismo.

Contrasta todo esto enormemente con las noticias que aparecen sobre la “revolución española” en los medios de prensa internacionales, que no hace sino dejar en absoluta evidencia a los medios locales como caja de resonancia del miedo y la ira de quienes mandan en ellos, pagando el sueldo de ¿periodistas?, tertulianos y demás fauna, quitándoles su valor periodístico e informativo para pasar a evidenciarse como meros “propagandistas del régimen político establecido”.

Los que peor lo están llevando, curiosamente, es la derecha y sus medios asociados, que últimamente ha tildado esto como una maniobra de descalificación de la clase política… al menos, eso dijo Álvarez Cascos, entre otros… ¡como si no se pasasen ellos el día descalificándose unos a otros!. Se quejan de que se denigra a los partidos, pero no quieren entender que se denigran ellos solos en cuanto presentan esas ristras de chorizos, que llaman candidaturas, plagadas de imputados por casos de corrupción.

Todo su mundo empieza a desmoronarse en cuanto los tópicos, los clichés y las mentiras institucionalizadas dejan de surtir efecto y esto los hace entrar en pánico, no pensar lúcidamente y reaccionar de la forma más perjudicial para ellos mismos.

La Junta Electoral de Madrid ha hecho la cacicada de prohibir la concentración “porque puede influir en el derecho al voto de los ciudadanos” (lo mismo que cualquier mitin supongo, ¿o sólo los partidos integrados en el sistema establecido están autorizados a ello?).

Voy a atreverme a exponer mi análisis de la situación, dando un repaso a los colectivos sociales presentes y ausentes en la Puerta de Sol: Existe dentro de nuestra sociedad un numeroso grupo de personas, mayoritariamente inmigrantes –grandes ausentes en la concentración- que no se sienten parte del todo, ni reciben especial atención de nadie, ni reivindican nada ya que en cierta medida no tienen conciencia de sí mismos como grupo social. Indudablemente, forman parte de nuestra sociedad, pero se autoexcluyen o son ninguneados a partes iguales en los distintos foros de participación social. Los únicos inmigrantes en número significativo que se notaban aparecieron más tarde vendiendo latas y bocadillos. Creo que la integración de esta significativa masa de población en la sociedad de forma activa es una asignatura pendiente, que este movimiento puede y debe vitalizar.  

Existe una antaño clase productiva con recursos escasos, mayoritariamente desempleada, a la que la izquierda, que era su anterior referente político, ya no es capaz de movilizar adecuada y comprometidamente. En mi opinión, durante décadas, con el paréntesis de Julio Anguita, han sido auxiliares útiles del PSOE (que difícilmente puede ser clasificado como de izquierdas desde su giro radical hacia políticas extremas propias del ultra liberalismo económico), para gobernar en algunos municipios e instituciones, demostrándose ahora como un gran error por su parte. Han estado adoptando en esta y pasadas legislaturas, salvo quizás los últimos días, un perfil demasiado bajo, probablemente para no perjudicar al PSOE y con ello fortalecer al PP, pero eso ahora les pasan factura. De hecho, gente conocida de IU estuvo por allí y la cosa estuvo algo fría, (los tenía al lado) y casi parecía que iban a título particular. Por cierto, debe de tenerse muy en cuenta que, acorde al carácter netamente libertario que nos llevó a todos a estar en Sol, la izquierda política haría bien en abandonar viejas posiciones dogmáticas y totalitarias que causan tanto rechazo como las de la derecha más reaccionaria.

Algo parecido le está pasando, por el mismo motivo, a las organizaciones sindicales en parte debido a que el actual modelo sindical no funciona ni puede oponer la necesaria resistencia si quisiese hacerla, por depender de subvenciones y aportes públicos y a la falta de “cajas de resistencia”, que permitiesen a los trabajadores mantener huelgas de más de uno o dos días en reivindicación de sus derechos sociales y laborales. Han sido demasiado cobardes cuando se esperaba mucho más de ellos y eso se paga.

Existe una gran ex clase media “empobrecida” tras la crisis, que forma una buena parte del descontento y que sigue siendo básicamente tan apolítica como antes, probablemente porque nunca hubo para ella un espacio ideológico propio ni partidos que velasen por sus intereses de clase como sucedía, al menos en teoría, con la clase capitalista y el proletariado, ¡aunque ambas acepciones deben de ser ya urgentemente revisadas!. No se nos debe escapar que son el gran motor de este descontento y que son hijos del desamparo político y social que tradicionalmente han padecido, condenados a ser los mayores contribuyentes y al mismo tiempo los menores beneficiados de todas las políticas, ya sean de derechas o de izquierdas. Obviamente, sólo tienen la salida de ir contra un sistema que para ellos siempre ha tenido un carácter extractivo y opresor, en el que han faltado cauces adecuados de participación. Son los auténticos y verdaderos “anti-sistema” con más razón y justificación para ello. Esto explica también la dificultad de la izquierda política para vencer la desconfianza hacia ella de una clase social, nunca contemplada en sus políticas, que ve ahora su acercamiento como oportunista y que ha acogido de forma tan fría.  

Solamente puede decirse de las élites económicas y financieras, que están donde siempre han estado y que compran, manejan, explotan  y corrompen, como siempre han hecho, mantienen su línea habitual de considerar a las personas como elementos del proceso productivo y objeto de especulación económica de los que extraer un beneficio a cualquier coste. Estas élites son detentadoras de una forma de pensamiento psicopático que ve a las personas como cosas útiles en función de sus intereses, es la base del capitalismo puro y duro que campa sin freno, completamente desbocado, arrollándolo todo, y pisoteando con sus pezuñas en un instante todo derecho social y bienestar, duramente conseguidos durante generaciones; como la bestia descontrolada en que se ha convertido, gracias a la traición de las élites políticas.

Luego están los funcionarios; grupo, más que clase social, exprimido como un limón para hacer cuadrar cuentas imposibles sin reformar el sistema político y el marco constitucional en profundidad y que son objeto de tantos ataques y maltratos como la propia clase media, por parte de un gobierno que anda ya más perdido que un pulpo en un garaje haciendo políticas ultra liberales, adelantando por la derecha a la propia derecha política y capitalista, mientras se autoproclama de ¿izquierdas?  

Luego, para finalizar el listado, aparece una clase ¿nueva?: la “clase política”, que tanto han llegado a parecerse entre ellos que si no les ponen el logotipo del partido cuesta diferenciarlos hasta cuando hablan, actuando siempre corporativamente en defensa de sus “propios intereses de clase” y que son el objeto, -junto a las élites financieras con las que abiertamente se han asociado en simbiosis-, de las críticas de este formidable movimiento social que ha salido a la luz, y que tanto les está descolocando. Nadan en un caldo pútrido de intereses inconfesables, habiendo perdido ya hace tiempo la vergüenza y dejando ver su impudicia sin el menor recato, como podemos observar diariamente una y otra vez en los innumerables casos de corrupción que salen a la luz, al tiempo que presentan, pornográficamente para su convalidación en las elecciones, unas listas cerradas plagadas de candidatos con causas judiciales abiertas por corrupción. Generan y defienden a ultranza un bipartidismo que actúa como un baluarte para el sistema y que garantiza el mantenimiento de su “status” de privilegio, al tiempo que impide la entrada de nuevos aires regeneradores en la política.

Este es un movimiento de regeneración democrática, política y social abierta a todos, de base libertaria, que desconfía, con toda la razón, de los actuales partidos y políticos. No sólo le pitaron los presentes en la plaza a algunos medios de propaganda, autodenominados eufemísticamente de comunicación (habitualmente parciales y obedientes a los consejos de administración que marcan sus líneas editoriales), sino a representantes de los partidos y candidatos que tuvieron la ocurrencia de pasar por allí, como Tomás Gómez. Está claro que no están por la labor de permitir, los acampados en Sol, este tipo de maniobras de terceros y harán muy bien perseverando en esa línea.

¿Puede evolucionar hasta una opción política de cara a unas generales? Podría ser, ¿por qué no? En todo caso se le van a poner toda clase de trabas, se le va a intentar manipular e infiltrar desde todos los ángulos. Se les vilipendiará y tratará de asociar a toda clase de embustes, conspiraciones, manipulaciones y demás, de forma atroz porque atrozmente se les teme, ya que implica el final de los días de “vino y rosas” para los actuales operadores del sistema establecido. Si se llegasen a articular como fuerza política, me atrevo a recomendarles que no dejen una mesa electoral sin cubrir y extremen la vigilancia de los censos y el voto por correo ya que no creo que los actuales beneficiarios del sistema se arredrasen ante la posibilidad de un pucherazo electoral, si se ven abocados a ello.

 

Si se intentase su represión, el sistema cavaría su propia tumba y daría lugar a un proceso revolucionario, cuyo siguiente paso necesariamente sería el de la desobediencia civil para provocar el colapso de un sistema que, de ninguna manera, permite dejarse reformar por la actuación de sus actuales operadores. Que no olviden, ni gobierno ni oposición, que gran parte de las personas que estuvimos allí el día 17 fuimos empujados por la carga policial del 15, tan desproporcionada como innecesaria y propia de épocas pasadas, para defender el derecho de los que se manifestaron pacíficamente reclamando un sistema más justo para todos. Que mida sus actos el gobierno porque es seguro que le va a salir el tiro por la culata si opta por ese tipo de acciones y que los ojos de todo el mundo están ahora puestos en España.

José Antonio Osorio Rodríguez

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