La utilidad del fascismo

Madrid, 15 de mayo de 2011. José Antonio Osorio Rodríguez, redaccion opiniondigital.es, joseantonio@opiniondigital.es

Siempre he estado convencido de que al fascismo español se le ha sobrevalorado y magnificado su importancia, mucho más allá de su existencia real.

Prueba de todo esto es que, acabada la 2ª Guerra Mundial con la derrota del Eje, los ministros “falangistas históricos” fueron discretamente apartados y sustituidos por gentes más acordes con la nueva situación política internacional y la entrada de la Iglesia Católica, de la mano del Opus Dei, que en definitiva son los mismos que ahora conforman la actual derecha “democrática”.

 Siempre he estado convencido de que el fascismo español ha sido sobrevalorado y magnificada su importancia, mucho más allá de su existencia real, de una forma muy interesada y utilitaria, por parte tanto del derechismo monárquico y no monárquico -que de todo hay- como de la izquierda. Si nos atenemos a los hechos históricos y miramos hacia atrás en el tiempo, ni siquiera en la época de Franco, la Guerra Civil  o durante la 2ª República, tuvo una existencia real, nunca pasó de ser una figura fantasmagórica sin el peso real que tuvo en Italia o en Alemania.

 Sin entrar en lo que fueron las JAP y otras organizaciones menores (meramente derechistas pero con cierta parafernalia fascista) voy a tratar básicamente de la organización que durante la 2ª República más se aproximaba al fascismo italiano y a su cabeza más visible. Me referiré a F.E. de las J.O.N.S. (surgida tras la unión de la Falange de José Antonio Primo de Rivera y las JONS de Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo). En este artículo no voy a entrar en las diferencias entre el fascismo y la doctrina falangista, que las hay, para no dispersarlo demasiado.

 En realidad el “fascismo español” nunca obtuvo representación parlamentaria: José Antonio Primo de Rivera obtuvo su acta de diputado en 1.933 en las listas de una coalición derechista y monárquica y en 1.936, cuando quiso concurrir en solitario, perdió su escaño. Esto nos indica que como fuerza política era irrelevante pero útil para otros, que veían en ella una especie de fuerza de choque para oponerse a anarquistas, sindicatos, comunistas, etc., en defensa de los intereses de la derecha monárquica y, por otra parte, como “punto focal” de la lucha de la izquierda contra el fascismo, pese a que su enemigo real aquí era la derecha monárquica y ultraconservadora, siendo el fascismo local (Falange) sólo un pequeño grupúsculo muy ruidoso pero sin peso político real, independientemente de lo que ellos pensasen de sí mismos.

 En todas las reuniones de los conspiradores (Mola, Sanjurjo, etc.), previas a la sublevación del 18 de Julio de 1.936, a los falangistas se les ninguneó y se les fue dando largas ya que eran conscientes de su escaso peso real en los acontecimientos que se preveían. Una vez estallada la contienda, el movimiento falangista quedó descabezado y privado de sus cuadros más significativos, al tiempo que en la zona dominada por los alzados contra la 2ª República, donde en un pueblo había uno o ningún falangista, de repente aparecían cien individuos dispuestos a enrolarse en sus filas. Unos por oportunismo político y arrimarse al poder imperante en la zona, otros para arreglar “extra-legem” asuntos pendientes, pero todos salidos de la derecha monárquica tradicional.

  Franco, que era un gran oportunista, vio en ese “germen fascista” lo que necesitaba para procurarse la ayuda de los fascistas de verdad que estaban en Italia y Alemania, ante el fracaso de la sublevación que dio paso a la guerra. De hecho, aprovechando el estado inconcluso del proyecto de fascismo español y que sabía que su ahora ya gran base de militancia no era más que un conglomerado de gente -sobre todo jóvenes- derechista, sin base ideológica sólida recién llegada a sus filas, los fusionó con los tradicionalistas del Carlismo más montaraz, sin que la cosa pasase de incidentes menores. Si esos falangistas lo hubiesen sido de verdad, dudo que Franco hubiese podido hacerlo y arrinconar o incluso perseguir a falangistas díscolos, como Miguel Hedilla, que llegó a estar condenado a muerte.

  Se rodeó de algunos nombres del falangismo como Serrano Suñer, Raimundo Fernández Cuesta y otros más pragmáticos y afines con la derecha ultraconservadora y monárquica, en nombre de la cual Sanjurjo y Mola habían trabajado contra la 2ª República. Instauró un culto a su personalidad y a la del desaparecido José Antonio Primo de Rivera, por mera utilidad, para granjearse las simpatías de Hitler y Mussolini.

Prueba de todo esto es que, acabada la 2ª Guerra Mundial con la derrota del Eje, los ministros “falangistas históricos” fueron discretamente apartados y sustituidos por gentes más acordes con la nueva situación política internacional y la entrada de la Iglesia Católica de la mano del Opus Dei que, en definitiva, son los mismos que ahora conforman la actual derecha “democrática”.

Cuando el dictador dio el último suspiro tras 40 años de Nacional–Catolicismo, -y observen que no digo Nacional-Sindicalismo ni Fascismo ni nada que se le parezca-, queda como fuerza marginal tardo-franquista Blas Piñar, como único parlamentario, sin que pueda decirse que sea realmente fascista sino más bien un nostálgico de un régimen autoritario y personal, pero sin un verdadero y creíble proyecto político. De hecho, su movimiento fue absorbido por la derecha entonces representada por AP de Fraga Iribarne, ex ministro de Franco reconvertido en demócrata, como tantos. Posteriormente, tras la disolución de la UCD de Adolfo Suarez, que era otro demócrata que había sido Secretario general del Movimiento, toda la derecha se reagrupó en lo que hoy es el PP tanto a nivel de actores principales como de electorado natural.

 Para saber qué fue de los “fascistas”, nada mejor que darse una vuelta por la página de Internet del Ministerio del Interior y echar un vistazo a los resultados electorales que han obtenido las formaciones falangistas y parafalangistas para darse cuenta de que siguen teniendo el mismo peso político que cuando vieron la luz en los años 30, es decir, NINGUNO, y que se mantienen en contínua ebullición por los “egos” de sus cabecillas, que sueñan con escenarios imposibles y sin un proyecto político que vaya más allá de conservar una liturgia, simbología y culto necrófilo a su fundador y compañeros de primera hora. De hecho su número es tan exíguo que cuando quisieron hacer acto de presencia en Cataluña, en contra de los referéndums proindependentistas de algunos pueblos, sólo juntaron los que cabían en dos autobuses. En el Valle de los Caídos en la Sierra de Madrid no llegan al ciento en su acto principal y en ellos la juventud no es lo que más abunda, precisamente.

Pese a ello, son tremendamente útiles para diferentes cometidos, sobre todo cuando se quiere esconder la mano criminal que proporciona el arma al sicario dispuesto a hacer la voluntad de otros, pese a que éste tenga una visión distorsionada de sí mismo y piense que incluso la idea es suya.

Voy a poner un ejemplo verdaderamente paradigmático y de rabiosa actualidad, que no es otro que la obra de la pasión y vía crucis judicial de Baltasar Garzón y que nos va a servir para aclarar y fijar el concepto:

 A D. Baltasar Garzón le estuvieron buscando las vueltas durante mucho tiempo atrás: 1º) Sus compañeros de la Judicatura, que no lo pueden ni ver desde lo de Gómez de Liaño y no se fían” de él.  2º) La derecha política lo quiere muerto y enterrado, después de destapar el entramado de corrupción política en el caso Gürtel. Y 3º) Buena parte del PSOE, que no le perdona que metiese a Barrionuevo y a Rafael Vera en la cárcel por el caso GAL.

 Todos lo quieren liquidar, pero nadie quiere aparecer con las manos manchadas de la sangre de Baltasar Garzón, el Juez más mediático de los últimos tiempos. Para eso se han buscado al sicario perfecto. El que, desde su irrelevancia política, no le importaría decir aquello de “…, que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos…” como fórmula de la “execratio” y vivir su minuto de gloria. Así, una vez crucificado el reo, los primeros podrán decir, tras lavarse las manos, que a pesar de ello “…non invenio in reo culpam…”

 ¿Quién dice que Nicolás de Maquiavelo no camina por los pasillos del Congreso, de Génova, de Ferraz o de la mismísima Audiencia Nacional? Se dijo que esto era promovido por la extrema derecha en t

odos los medios de manipulación, propaganda y desinformación oficiales, obedientes a las consignas de sus dueños, porque entonces no entiendo cómo se les puede escapar algo tan burdo, como que todo es originado por ese fantasma, ya más momia que cadáver político (la extrema derecha oficial), que es de de una absoluta irrelevancia política y social pero muy infiltrado por gente de la calle Génova escocidos del Gürtel y no serían en absoluto extraños los casos de cohabitación con algunos elementos de Ferraz, ansiosos de venganza por la instrucción de los GAL.
Por otra parte, D. Baltasar Garzón más que valiente es temerario, y sabiéndose con tantos “amigos”, debería haber sido más cauto en sus pasos. Este juez siempre se caracterizó por su “originalidad” a la hora de interpretar las normas procesales.  Otrora esta acusación contra él no hubiese prosperado, se archivaría o no se admitiría a trámite directamente, lo que pasa es que después de “liarle” el palangre a los de calle Génova, cuando mejor lo tenían con un PSOE en su peor momento, decidieron, con la complicidad de parte del sanedrín de calle Ferraz y algún zelote fiel de la Judicatura, mandarle a la cruz “Ibis ad crucem”.

Demos un repaso al elenco de protagonistas en esta Obra de la Pasión y Via Crucis procesal de Baltasar Garzón:

  Luciano Varela. Miembro de la asociación judicial progresista “Jueces para la Democracia”. Es el instructor de la causa por prevaricación contra Baltasar Garzón, por abrir la causa contra el Franquismo. Impulsor de la Ley del Jurado, sacada adelante por el Ministerio de Justicia e Interior que dirigió Juan Alberto Belloch y del que la anterior Vicepresidenta del Gobierno de Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, era Secretaria de Estado de Justicia. La misma fue la principal impulsora de la Ley de Memoria Histórica que, según Varela, Garzón trató de aorillar en su causa contra el Franquismo. Además, Garzón investigó casos importantes en los que estuvieron imputadas personas que habían formado parte de ese Ministerio durante la etapa de Felipe González, como el caso Amedo o el secuestro por los GAL de Segundo Marey, en el que fue condenado el ex-Secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera y el ex-Ministro del Interior José Barrionuevo.

 Margarita Robles. Coincidió con Baltasar Garzón en el Ministerio de Justicia e Interior que dirigió Juan Alberto Belloch en los gobiernos de Felipe González. Robles era Secretaria de Estado de Interior mientras que Garzón, hasta su dimisión, fue Delegado para el Plan Nacional sobre Drogas. A la vuelta al juzgado, Garzón investigó casos en los que estuvieron implicados otros cargos de Interior como el ex-Secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera o el ex-Ministro José Barrionuevo. Magistrada del Supremo, Robles es actualmente vocal del Consejo General del Poder Judicial. Como miembro de la Comisión permanente de ese órgano, ha maniobrado para conseguir la suspensión de Garzón antes de que sea procesado, en el momento en que, según la doctrina seguida por el Gobierno de los jueces, le corresponde hacerlo. Recusada por Garzón en ese expediente de suspensión, ha aceptado apartarse.

 Fernando de Rosa. Vicepresidente del referido Consejo General del Poder Judicial, puesto al que llegó de la mano del PP. Antes había sido Consejero de Justicia de la Comunidad Valenciana a las órdenes de Francisco Camps. El Presidente valenciano, imputado y después absuelto por el Tribunal Superior de Justicia de Valencia por recibir varios trajes supuestamente pagados por la trama Gürtel y quien está a la espera de una sentencia definitiva del Supremo. De Rosa, como hombre de Camps en el Consejo, aseguró públicamente que, con la investigación del caso Gürtel, Garzón “estaba atravesando la línea roja de la prevaricación“. Recusado por Garzón en el expediente de suspensión que se sigue en el C.G.P.J., ha aceptado apartarse del caso.

 Gema Gallego. Vocal conservadora del Poder Judicial. Dio la vuelta al caso del ácido bórico, inicialmente investigado por Garzón, que se tuvo que abstener a favor de Gallego, entonces juez de instrucción de Madrid. Ese caso investigaba a dos peritos policiales que trataron de relacionar a ETA con el 11-M, tras encontrar ácido bórico en casa de uno de los implicados en los atentados de los trenes y en la de un etarra. Gallego, en una maniobra sorprendente, imputó por falsificación a varios cargos de la Policía Científica que habían corregido el informe de los peritos, dando así pábulo a la teoría de la conspiración defendida entonces por el PP. La instrucción de Gallego recibió un fuerte revés por parte de la Audiencia de Madrid, que absolvió a los altos cargos respaldando el criterio de Garzón.

 Francisco Correa. Es el presunto cerebro de la trama corrupta Gürtel, que afecta a dos comunidades autónomas gobernadas por el PP -Madrid y Comunidad Valenciana-, a varios ayuntamientos de ese mismo partido y al ex-Tesorero de éste y Senador, Luis Bárcenas, imputado por el Tribunal Supremo gracias a la investigación de Garzón y del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que se inhibió a favor del Alto Tribunal. Correa, principal imputado por Garzón en el caso Gürtel, se ha querellado contra el Juez por ordenar escuchas entre éste y su abogado en prisión. Y el Supremo ha admitido a trámite su querella.

 Antonio Panea. Querellante junto a José Luis Mazón en la causa contra Garzón por los cobros de la Universidad de Nueva York procedentes del Santander. Tomó el relevo del abogado Rafael Pérez Escolar, condenado a 10 años de cárcel por el caso Banesto, que, al salir de prisión, planteó múltiples querellas contra Botín, como Presidente del banco al que se adjudicó la gestión del reflotado Banesto, una de las cuáles fue la archivada por Garzón, previo informe del Fiscal y posterior ratificación por parte de la Sala de lo Penal de la Audiencia.

 Manuel Marchena. Fiscal de carrera y magistrado del Tribunal Supremo a propuesta de los conservadores del Poder Judicial. Es el Instructor de la querella contra Baltasar Garzón por prevaricación, debido a la presunta actuación irregular del mismo, por los cobros que percibió en la Universidad de Nueva York del Banco Santander -como patrocinio para unos seminarios organizados por el reseñado Garzón durante su estancia en esa ciudad- y el posterior archivo, a su vuelta a Madrid, de una querella contra el Presidente de la entidad, Emilio Botín. El archivo decretado por Garzón fue después ratificado por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

 Adolfo Prego. Ponente de la resolución del Supremo por la que se admitió a trámite la querella contra Garzón de “Manos Limpias” -a la que luego se sumaron Libertad e Identidad y Falange- por haber investigado el Franquismo. También redactará la que resuelva el recurso de apelación planteado por el Juez contra la resolución de Luciano Varela que encontraba indicios de criminalidad contra Garzón por ese caso. Prego, magistrado próximo al PP, que lo propuso como Vocal del anterior Consejo del Poder Judicial, es Patrono de Honor de la Fundación ultraderechista Defensa de la Nación Española (Denaes), muy próxima a Manos Limpias. Durante unos cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid, se mostró contrario a la Ley de la Memoria Histórica y firmó un manifiesto contra ella junto con el ex-locutor de la COPE Federico Jiménez Losantos y el revisionista del Franquismo Pío Moa. Ha escrito artículos en contra de esa norma en la revista de la hermandad del Valle de los Caídos. Es hermano de Victoria Prego, subdirectora de El Mundo, el diario al que Garzón acusa de orquestar una campaña contra él.

 Miguel Bernad. Líder del Sindicato ultraderechista Manos Limpias y ex-dirigente de Fuerza Nueva, es el autor de la querella contra Baltasar Garzón por supuesta prevaricación, por abrir una investigación sobre los crímenes del Franquismo. A la causa, admitida a trámite por el Supremo, se han sumado otros dos colectivos de extrema derecha también admitidos como parte por el Alto Tribunal: la Asociación Libertad e Identidad y el partido Falange Española de las JONS.

 Falange Española. ( Cuyo Jefe nacional es Diego Márquez Horrillo) Presentó una querella contra Garzón que se sumó a la de Manos Limpias y Libertad e Identidad, aunque actúa de forma separada. En su escrito acusaba al Juez de prevaricación y aseguraba que pretendía salvaguardar el “honor” de las personas a las que Garzón imputó crímenes contra la Humanidad en la causa que abrió por los crímenes del Franquismo.

Como puede observarse, a Baltasar Garzón lo quieren muerto desde todos los ángulos, ya sea el derecho o el izquierdo o incluso el oportunista resentido sin ideología concreta. Sin embargo aparecieron como principales actores en la obra los meros comparsas secundarios de una inexistente extrema-derecha oficial para ocultar la mano que realmente asesta la puñalada, que no es otra que esa “otra extrema derecha” que habita lo mismo en el PP que en el PSOE o en las instituciones y que en realidad ni levanta el brazo ni entona himnos nostálgicos, pero que es la realmente peligrosa y opera a salvo por la pantalla que le ofrece la otra. He ahí la verdadera utilidad del fascismo en estos tiempos que corren. ¡Vamos que si no existiese tendrían que crearlo!.

           

José Antonio Osorio Rodríguez

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Una respuesta a La utilidad del fascismo

  1. Roberto López dijo:

    El Señor Rafael Benlloch Pellicer ha plagiado este articulo atribuyéndoselo a su nombre.
    Este es el articulo dobde te plagia:
    http://dedona.wordpress.com/2012/02/10/baltasar-garzon-condenado-un-analisis-rafael-benlloch-pellicer/#comment-1733

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