El negocio del cáncer

Cristina Garmendia quiere echar a Mariano Barbacid del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Garmendia defiende sus propios intereses privados en el sector biomédico.

Antes desde la CEOE, y ahora desde el Gobierno Socialista, barre para su casa a costa de quien sea.

Se bloquean en el Ministerio de Ciencia y Tecnología fondos necesarios para la lucha contra el cancer.

Me acabo de encontrar con una noticia de las que hacen que se me corte la leche del café del desayuno. Especialmente porque el cáncer es algo que he sufrido en mi familia y sé lo que es, y puedo asegurarles que con estas cosas no gasto bromas.

 Me he tomado un tiempo antes de ponerme a escribir para no plasmar una lista de improperios dirigidos contra el político de turno, en este caso la titular de Ciencia y Tecnología Cristina Garmendia Mendizábal, que nos da la auténtica talla de esta clase política que, al parecer, tenemos que sufrir en silencio, como a una hemorroide.

Resulta que se quiere forzar la salida del célebre oncólogo Mariano Barbacid del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas), que dirige, por polemizar con la Garmendia sobre el bloqueo, por parte de su ministerio,  de unos fondos privados (50 millones de euros en 5 años), aduciendo que hay  8,7 millones de euros disponibles, cuando este tipo de estudios tienen un coste mucho mayor y en casi todo el mundo existen formas de financiación mixtas, que es lo que ha propuesto Mariano Barbacid al Ministerio, tras buscarse inversores privados que aporten lo que falta. La excusa es un informe jurídico encargado por el Ministerio a la Abogacía del Estado, junto a otro del Despacho de Garrigues impuesto por la propia Garmendia,  aunque ni la Abogacía del Estado ni el Despacho de Garrigues concluyen que dicha fórmula sea ilegal, y que el criterio opuesto se ha estado usando desde siempre en el sector público cuando ha interesado. Curiosamente el CNIO ya disponía el año pasado de varios informes jurídicos: uno del Despacho de Gómez-Acebo y Pombo y el otro del catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Salamanca, Enrique Rivero, que sostenían exactamente lo contrario y que ante su existencia la Garmendia encargó los anteriormente citados. Incluso se disponía de la aprobación de la Dirección General de Tributos del Ministerio de Economía y Hacienda, hasta que en noviembre lo paralizó.

  Lo que no tolera ningún político, con su inflado ego, es ningún desplante; y en eso Mariano Barbacid cometió el error, en Julio de 2.010, de decirle a su “jefa” que se metiese el Premio Nacional de Investigación Ramón y Cajal, con el que el Gobierno quería reconocer su carrera, por donde mejor le cupiese, metafóricamente hablando. Tuvo que tragarse la Garmendia el “sapo” por ser Mariano Barbacid quien era y decir aquello que la zorra dijo en una ocasión que quiso uvas… “¡Bah!… no están maduras” como en la célebre fábula atribuida a Esopo. Pero las ganas de uvas se le quedaron…

No creo que se pueda acusar a Mariano Barbacid de interesado, que es la burda y sucia especie que están pretendiendo difundir desde Ciencia y Tecnología, ya que al rechazar el premio en cuestión le dijo adiós a los 100.000 € con que estaba dotado y que podría haberse embolsado, sin que supusiese aceptación de ninguna otra cosa.

  No es el suyo el único caso, ya que laGarmendia destituyó a Carlos Martínez, que fuera Secretario de Estado de Investigación, por “desavenencias” y que actualmente se ha reincorporado a su plaza en el Centro Nacional de Biotecnología, por “sus contribuciones al conocimiento de la fisiología del sistema inmunitario y de sus implicaciones en la patología humana y en la medicina reparativa”.

Miren si nos sale “rentable” nuestra querida política, que Cristina Garmendia Mendizábal, titular de Ciencia y Tecnología, ha conseguido que España pierda su voto en el Centro Internacional de Investigación en Cáncer de la OMS por morosa, al no haber abonado las cuotas correspondientes desde que pasó el Instituto Carlos III a depender de su Ministerio y no del de Sanidad, en 2009. Esto no es tema baladí ya que en España se diagnostican anualmente unos 200.000 nuevos casos oncológicos, siendo la primera causa de muerte entre los hombres y la segunda entre las mujeres. Eso sí, ella se mide con otra vara y lo tilda de “simple error burocrático”.

  Cristina Garmendia, que además de Ministra del Gobierno ¿¿socialista?? es miembro de la Junta Directiva de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales que centra su labor en la ayuda a los empresarios en contraposición a la labor de los sindicatos), es fundadora de “Genetrix”, empresa dedicada a las tecnologías biomédicas y a los medicamentos, por lo que tiene sospechosos intereses económicos en un sector sobre el cual puede ejercer un “conveniente” control de las iniciativas públicas, como la del CNIO de Barbacid, y beneficiar sus propios intereses empresariales. Por cierto, “Genetrix” fue la única empresa privada beneficiada por el trabajo de investigación del Centro Nacional de Biotecnología realizado por los investigadores del Departamento de Inmunología y Oncología, con lo que se unieron el esfuerzo público el privado, lo que justo ahora va en contra de su oportuno “informe jurídico”, porque imagino que no son inversores de “su empresa” ninguno de los aportantes de fondos de Barbacid, que la Garmendia quiere fuera de “su” negocio.

Garmendia ha ocupado los cargos de presidenta y consejera delegada de “Genetrix”.

  Promueve, en paralelo, otros proyectos empresariales como Cellerix, Biotherapix, Sensia, Imbiosis, Biobide, BioAlma y Coretherapix, que forman actualmente parte de la corporación “Genetrix”. Desde 2005, preside la Asociación Española de Bioempresas (Asebio), agrupación de empresas del sector de la biotecnología. También es fundadora y presidenta de “Inbiomed”, fundación que alberga el primer banco de células madre adultas en España. Dicho en pocas palabras, tiene demasiados intereses económicos y empresariales en el sector como para creer en su “buena fe y su buen hacer”.

Quitarse de en medio a Mariano Barbacid puede hacerlo, pero no sin que esto le acabe pasando factura al gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero que, por una vez más, va en contra de los intereses del pueblo español para favorecer los intereses privados del sector biomédico, dándole un ministerio clave en investigación a Cristina Garmendia Mendizábal, que no sólo nunca fue del PSOE sino que directamente ha estado defendiendo intereses privados; antes desde la CEOE, representando a ese sector del que forma parte, y ahora desde el propio gobierno ¿socialista?

José Antonio Osorio Rodríguez

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